Pon tu tienda online en piloto automático: pedidos, stock, atención y marketing.
En una tienda online el margen se juega en los detalles operativos: un pedido que se procesa tarde, un stock que dice "disponible" cuando ya no lo hay, un carrito que se abandona sin que nadie lo recupere. Cada uno de esos fallos parece pequeño, pero sumados son ventas perdidas, reseñas negativas y horas de tu equipo apagando fuegos en lugar de crecer.
La automatización de procesos con IA se ocupa justo de esa trastienda. No sustituye tu marca ni tu producto —eso es tuyo— sino todo lo que rodea a la venta: aceptar el pedido, avisar al almacén o al proveedor, sincronizar el stock en Shopify y en Amazon, contestar el "¿dónde está mi pedido?" a las once de la noche, recuperar el carrito abandonado y pedir la reseña cuando el cliente ya ha recibido el paquete.
Trabajamos con tiendas 100% online sobre Shopify, WooCommerce y PrestaShop: marcas propias con stock en almacén, tiendas dropshipping que dependen de proveedores externos y vendedores que combinan su web con marketplaces como Amazon. En todas el patrón se repite: mucho volumen de pedidos pequeños, mucha comunicación con el cliente y un equipo reducido que no da abasto cuando llega el pico.
El día de una tienda online es un goteo constante de microtareas. Entran pedidos que hay que revisar, marcar como pagados, exportar al almacén o pasar al proveedor de dropshipping, generar la etiqueta de envío y actualizar el estado. Entre medias, el buzón y el WhatsApp se llenan de la misma pregunta repetida hasta el cansancio: "¿ha salido ya mi pedido?", "¿cuándo llega?", "quiero devolver una talla".
A eso se suma el equilibrio imposible del stock: lo que se vende en la web también se vende en Amazon y en el marketplace, y cuando no están sincronizados aparece la sobreventa —vender algo que ya no tienes— con la cancelación, el reembolso y la reseña de una estrella que llega detrás. Y el proveedor, mientras, actualiza su disponibilidad en un Excel que nadie mira a tiempo.
El resultado es un negocio que factura pero que trabaja en modo reactivo: pedidos que se procesan a mano uno a uno, carritos abandonados que nadie recupera, campañas de email que se envían "cuando hay tiempo" y una atención al cliente que se cae en cuanto llega Black Friday o una campaña que funciona demasiado bien.
Entre el 65% y el 80% de los carritos se abandonan antes de pagar. Sin una secuencia automática que recuerde el producto, resuelva la duda del envío o del pago y ofrezca un incentivo en el momento justo, ese cliente —que ya estaba a un clic— se pierde y la inversión en tráfico que lo trajo se tira a la basura.
Vender en la web y en Amazon al mismo tiempo sin un stock unificado provoca vender lo que ya no tienes. La consecuencia es cara: cancelación del pedido, reembolso, reseña negativa y penalización en el marketplace. Cuadrar el inventario a mano entre plataformas es lento y siempre va con retraso.
Una parte enorme de las consultas son de postventa y siempre las mismas: estado del envío, plazo de entrega, cómo devolver, cambio de talla. Responderlas una a una satura al equipo, deja mensajes sin contestar fuera de horario y convierte cada campaña buena en una avalancha de soporte.
Descargar el pedido, revisarlo, generar la etiqueta, pasarlo al almacén o al proveedor de dropshipping y actualizar el estado, pedido a pedido, consume horas cada día y es fuente de errores: envíos a la dirección equivocada, productos cambiados o pedidos que se quedan olvidados sin preparar.
Gestionar una devolución a mano —aprobarla, generar la etiqueta de retorno, recibir el paquete, comprobar y reembolsar— es tedioso y lento. Un proceso confuso o que tarda demasiado destroza la confianza del cliente y dispara los tickets de "¿cuándo me devolvéis el dinero?".
Los emails de bienvenida, la recuperación de clientes inactivos, las reseñas y las campañas de recompra se hacen "cuando hay tiempo", que en una tienda pequeña es casi nunca. Sin automatizar, se deja sobre la mesa buena parte del valor de cada cliente ya captado.
En cuanto entra y se paga un pedido, el flujo lo valida, lo enruta al almacén o al proveedor de dropshipping, genera la etiqueta de envío y actualiza el estado en la tienda. El equipo deja de teclear pedidos uno a uno y solo interviene en las excepciones.
Un único inventario maestro se sincroniza en tiempo real entre Shopify/WooCommerce/PrestaShop, Amazon y el resto de canales. Cuando se vende una unidad en cualquier sitio, baja en todos; cuando el proveedor actualiza su disponibilidad, la tienda lo refleja. Adiós a la sobreventa.
Secuencia automática por email y WhatsApp que se dispara cuando alguien deja el carrito: recordatorio del producto, respuesta a las dudas típicas de envío y pago y, si hace falta, un incentivo escalonado. Recupera una parte de las ventas que hoy se pierden por completo.
Un agente con IA responde al instante las consultas de postventa —estado del pedido, plazos, devoluciones, tallas, disponibilidad— por chat de la web y por WhatsApp, a cualquier hora. Consulta el estado real del envío y escala a una persona solo lo que lo necesita.
El cliente recibe avisos proactivos en cada hito del envío —confirmado, enviado, en reparto, entregado— con el enlace de seguimiento, sin tener que preguntar. Reduce de raíz el "¿dónde está mi pedido?" que satura al soporte.
Portal de autoservicio donde el cliente inicia la devolución, recibe la etiqueta de retorno automáticamente y el flujo dispara el reembolso en Stripe una vez confirmada la recepción. Todo trazable y sin cadenas de emails.
Bienvenida al primer pedido, seguimiento post-entrega, recordatorio de recompra según el ciclo del producto, recuperación de clientes inactivos y campañas segmentadas en Klaviyo o Mailchimp. El valor de cada cliente captado se trabaja solo.
Unos días después de la entrega confirmada, el sistema pide la reseña del producto y de la tienda por el canal que use el cliente. Más prueba social, mejor conversión y mejor posicionamiento sin perseguir a nadie.
Avisos automáticos cuando un producto baja del mínimo, cuando un proveedor se queda sin existencias, cuando un pedido lleva demasiado tiempo sin salir o cuando un pago falla. Dirección se entera antes de que el problema llegue al cliente.
Cada pedido genera su factura conforme a la normativa y se sincroniza con Holded para la contabilidad, incluyendo los pedidos de marketplaces. Fin de la facturación manual a final de mes.
Publicación y actualización de catálogo, precios y stock entre tu tienda y Amazon Seller, con importación de los pedidos del marketplace al mismo flujo de fulfillment que los de la web. Un solo panel para todos los canales.
Ventas por canal, tasa de recuperación de carritos, ticket medio, valor de vida del cliente, devoluciones y roturas de stock, actualizados solos para decidir con datos en lugar de intuición.
La recuperación de carritos y las secuencias de recompra rescatan ingresos que hoy se escapan entre el clic y el pago, exprimiendo el tráfico que ya pagas.
El stock unificado en tiempo real entre tu web y los marketplaces elimina las cancelaciones, los reembolsos y las reseñas negativas por vender lo que ya no tienes.
La atención 24/7 con IA y el seguimiento proactivo de envíos absorben la avalancha de postventa, incluso en Black Friday o rebajas, sin ampliar el equipo.
El procesamiento automático de pedidos y fulfillment permite doblar el volumen sin doblar las horas de trabajo administrativo ni los errores de preparación.
Bienvenida, fidelización, recompra y reseñas automáticas convierten un pedido único en un cliente recurrente que además recomienda.
Facturación automática de cada pedido —web y marketplaces— sincronizada con la contabilidad, sin el atracón manual de cierre de mes.
Conectamos con las herramientas habituales en ecommerce:
Cuéntanos sobre qué plataforma vendes y cuántos pedidos manejas, y te diremos qué automatizar primero para recuperar carritos, sincronizar tu stock y quitarte la postventa de encima. Auditoría gratuita, sin compromiso.
Con Shopify, WooCommerce y PrestaShop principalmente, que son las más habituales. Nos conectamos vía API, apps oficiales o webhooks. Si usas otra plataforma, revisamos la vía de integración antes de proponer nada.
Cuando alguien añade productos y se va sin pagar, se dispara una secuencia automática por email y WhatsApp: recordatorio del producto, respuesta a las dudas típicas de envío y pago y, si procede, un incentivo escalonado. Se recupera una parte relevante de esas ventas que hoy se pierden por completo.
Sí. Montamos un inventario maestro que se actualiza en tiempo real entre tu tienda, Amazon Seller y el resto de canales. Cuando se vende una unidad en cualquier sitio baja en todos, lo que elimina la sobreventa y las cancelaciones.
No. Resuelve al instante lo repetitivo —estado del pedido, plazos, devoluciones, tallas, disponibilidad— las 24 horas, y escala a una persona los casos que necesitan criterio humano. Tu equipo deja de responder lo mismo mil veces y se centra en lo que aporta.
Para ambos. En dropshipping enrutamos cada pedido al proveedor correcto y sincronizamos su disponibilidad con tu tienda; con stock propio integramos el almacén y la generación de etiquetas. El flujo se adapta a tu modelo.
Con un portal de autoservicio: el cliente inicia la devolución, recibe la etiqueta de retorno y, una vez confirmada la recepción del paquete, se dispara el reembolso en Stripe o PayPal. Todo queda trazado y sin cadenas de emails.
Sí. Conectamos tu tienda con Klaviyo o Mailchimp para los flujos de bienvenida, recuperación de carritos, recompra, clientes inactivos y campañas segmentadas, sincronizando pedidos y comportamiento de compra.
Sí. Cada pedido —de tu web o de los marketplaces— genera su factura conforme a la normativa y se sincroniza con Holded para la contabilidad, sin trabajo manual al cierre de mes.
La recuperación de carritos y el seguimiento de envíos pueden estar operativos en 1-2 semanas. Un proyecto más completo con sincronización de stock entre canales, fulfillment y atención IA suele tardar entre 3 y 6 semanas, con entregas parciales.
Normalmente por la recuperación de carritos y la sincronización de stock: son las que más ingresos rescatan y menos problemas evitan desde el primer día. Vemos el resultado y decidimos después qué más automatizar.
Precisamente ahí es donde más se nota. La atención 24/7, el seguimiento de envíos y el procesamiento automático de pedidos absorben el pico sin que tengas que contratar refuerzos ni dejar mensajes sin responder.
Sí. Trabajamos con proveedores europeos o datos alojados en la UE, ciframos la información y controlamos los accesos conforme al RGPD. Los pagos siempre a través de pasarelas certificadas como Stripe o PayPal.
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