Automatiza seguimiento de envíos, avisos y coordinación.
En logística el margen se juega en los detalles: un envío que sale a tiempo, un destinatario avisado antes de que el camión llegue, un albarán firmado que aparece cuando el cliente reclama. Cuando esa información viaja en llamadas, WhatsApp sueltos y papeles del conductor, el equipo de tráfico se pasa el día persiguiendo datos en lugar de mover mercancía.
La automatización de procesos con IA no sustituye al tráfico ni al conductor: ordena el flujo de información que rodea a cada envío. Seguir el estado en el TMS, avisar al cliente en cada hito, digitalizar el POD nada más entregar, detectar la incidencia en cuanto ocurre y facturar el servicio sin volcar datos a mano. Tareas con reglas claras, alto volumen y cero valor añadido si las hace una persona.
Trabajamos con empresas de transporte y distribución, operadores de paquetería y última milla, almacenes y operadores logísticos (3PL) y distribuidores con flota propia o subcontratada. En todos el patrón se repite: mucho envío, mucha comunicación con cliente y destinatario, y un equipo administrativo que apaga fuegos entre el almacén, la carretera y facturación.
El día en tráfico arranca con la planificación: cerrar las rutas, repartir la carga entre la flota propia y los transportistas subcontratados, y cuadrar las recogidas del día. En paralelo, el teléfono no para: clientes que preguntan dónde está su envío, destinatarios que quieren cambiar la ventana de entrega y comerciales que piden el estado de un pedido concreto.
Mientras, el almacén prepara y carga: se pican los pedidos, se generan las etiquetas de SEUR o GLS, se cuadra el stock y se emiten los albaranes. Los conductores salen con el papel de ruta, entregan, hacen firmar el albarán en la PDA o en papel y anotan las incidencias —ausente, dirección incorrecta, bulto dañado, rechazo— que luego alguien tendrá que teclear al volver.
Al cierre llega la parte más ingrata: casar POD con envíos, resolver las incidencias del día, preparar las reclamaciones a las agencias por retrasos o daños, y montar la facturación por servicio cliente a cliente. Casi todo depende de que alguien recuerde, teclee bien y no pierda un papel. Con volumen alto, ese modelo se rompe.
Sin avisos automáticos en cada hito, atención al cliente y tráfico se convierten en un servicio de consultas: recibido, en reparto, entregado. Cada llamada interrumpe la operativa y, cuando hay pico o una incidencia, el teléfono colapsa y el cliente percibe descontrol.
La prueba de entrega firmada es la que cierra la factura y defiende la reclamación. Cuando el POD viaja en papel o en fotos sueltas del móvil del conductor, aparece tarde, ilegible o directamente no aparece, y eso son cobros que se retrasan y reclamaciones que se pierden.
Un ausente, una dirección mal, un rechazo o un daño se anotan en la PDA o en papel y no se gestionan hasta el cierre del día. Ese retraso convierte una reentrega sencilla en una reclamación del cliente y, muchas veces, en una penalización con el operador.
Ventas promete una fecha, el almacén no tiene stock o no da abasto a preparar, y tráfico se entera al cargar. La información vive en el ERP, el WMS y hojas de Excel distintas, y nadie ve el mismo estado en tiempo real.
Cada cliente tiene su tarifa por zona, por bulto, por kilo o por parada, con recargos por reentrega y suplementos. Montar la factura a mano cruzando envíos entregados y tarifas es lento, se cometen errores y siempre se olvida repercutir algún cargo.
Cuántos envíos se entregan a la primera, qué transportista falla más, cuánto cuesta cada reentrega, qué margen deja cada cliente. Si esos números hay que sacarlos a mano de varios sistemas, no se miran, y las decisiones se toman por intuición.
En cuanto el envío cambia de estado en el TMS o en la agencia (recogido, en tránsito, en reparto, entregado), el cliente y el destinatario reciben el aviso por email o WhatsApp con su número de seguimiento y el enlace de tracking, sin que nadie mueva un dedo.
El día del reparto, el destinatario recibe la franja horaria estimada y un enlace para confirmar, cambiar la dirección o reprogramar. Menos ausentes, menos reentregas y menos llamadas al teléfono de atención.
Cuando el conductor marca una incidencia (ausente, dirección incorrecta, bulto dañado, rechazo), el flujo la registra, avisa al cliente, dispara la reentrega o la resolución y abre el aviso al operador si procede, todo en el momento en que ocurre.
La firma y la foto de la entrega se capturan en la PDA o el móvil del conductor y se archivan al instante asociadas al envío, con fecha, hora y geolocalización. El POD está disponible para facturar y para defender cualquier reclamación en segundos.
Los pedidos confirmados se agrupan por zona y ventana horaria y se generan las hojas de ruta optimizadas con Google Maps, equilibrando la carga entre la flota disponible y avisando al conductor de su ruta del día.
Conexión con SEUR, GLS, Correos Express y otros operadores vía API para generar etiquetas, volcar el estado de cada expedición y unificar el tracking de todas las agencias en un mismo panel, sin entrar en la web de cada una.
Con los envíos entregados y la tarifa de cada cliente (zona, bulto, kilo, parada, recargos por reentrega), el sistema genera la factura y la envía, dejándola lista en el ERP o en Holded sin volcar datos a mano.
El conductor registra desde el móvil las entregas, los kilómetros, las incidencias y los gastos de la jornada. El parte se cierra solo y alimenta la operativa y la nómina sin papeles que teclear al volver a base.
El WMS avisa automáticamente cuando una referencia baja del mínimo, propone la reposición y notifica a compras o al proveedor, evitando roturas de stock que frenan la preparación de pedidos.
Ante un retraso, un daño o una entrega no realizada, el flujo detecta el incumplimiento del acuerdo de servicio, reúne el POD y la trazabilidad y prepara la reclamación al operador, recuperando penalizaciones que hoy se dejan pasar.
Las recogidas y las citas en muelle se confirman automáticamente con el cliente y el almacén, con recordatorios previos, reduciendo esperas de camión y viajes en balde.
Entregas a la primera, envíos en reparto, incidencias por operador, coste por reentrega, plazos por zona y margen por cliente, actualizados solos para que dirección decida con datos y no de memoria.
Los avisos automáticos en cada hito informan al cliente antes de que pregunte. Atención al cliente y tráfico dejan de vivir del teléfono y se dedican a la operativa que aporta valor.
Avisar la ventana de entrega y permitir reprogramar reduce ausentes y reentregas, el gasto oculto que se come el margen en la última milla.
Con la prueba de entrega digitalizada al instante, se factura sin esperar al papel y se responde cualquier reclamación en segundos, acortando el plazo de cobro.
Detectar la incidencia en el momento y documentarla con trazabilidad permite reclamar al operador lo que corresponde y evitar penalizaciones del cliente por retrasos que no dependen de ti.
Con los datos sincronizados entre WMS, TMS y ERP, todos trabajan sobre el mismo estado real del envío y del stock, y se acaban las promesas de fecha que el almacén no puede cumplir.
El panel de KPIs muestra qué transportista rinde, qué zona sale cara y qué cliente deja margen, para negociar tarifas y rediseñar rutas con números encima de la mesa.
Conectamos con las herramientas habituales en logística:
Cuéntanos cuántos envíos mueves al día y con qué software trabajas y te diremos qué automatizar primero para dejar de perseguir el estado de cada envío y liberar a tu equipo de tráfico. Auditoría gratuita, sin compromiso.
Con los principales operadores del mercado —SEUR, GLS, Correos Express y otros— vía API para generar etiquetas, recoger el estado de cada expedición y unificar el tracking. Si trabajas con varias agencias, las verás todas en un mismo panel.
Sí. En cada hito del envío (recogido, en tránsito, en reparto, entregado) el cliente o el destinatario recibe el aviso por email o WhatsApp con su enlace de seguimiento. El día del reparto se puede notificar también la ventana de entrega estimada.
En la mayoría de casos sí. Nos conectamos con tu TMS, tu WMS y tu ERP mediante API o conectores. Si tu sistema no permite integración directa, buscamos la vía más estable —importación de ficheros, base de datos intermedia— antes de proponer nada.
El conductor captura la firma y una foto de la entrega en la PDA o en el móvil. El documento se archiva al instante asociado al envío, con fecha, hora y geolocalización, y queda disponible para facturar y para defender cualquier reclamación.
Sí. El seguimiento, los avisos, la gestión de incidencias y la facturación por servicio funcionan igual con flota subcontratada. La diferencia es que integramos el estado que devuelven las agencias en lugar de las PDA de conductores propios.
Registra la incidencia en cuanto el conductor o la agencia la marca, avisa al cliente, dispara la reentrega o la resolución según tus reglas y abre la reclamación al operador si procede. Los casos que necesitan criterio se derivan a una persona.
Sí. A partir de los envíos entregados y de la tarifa de cada cliente —por zona, bulto, kilo, parada o con recargos por reentrega— genera la factura y la deja lista en tu ERP o en Holded, sin volcar datos a mano al cierre de mes.
Los avisos automáticos de envío y la digitalización del POD suelen estar operativos en 2-3 semanas. Un proyecto más completo con integración de varias agencias, facturación y panel de KPIs suele llevar entre 4 y 8 semanas, con entregas parciales.
Sí, es lo que recomendamos: empezar por lo que más llamadas evita y más nota el cliente —los avisos y el seguimiento automáticos—, ver el resultado y decidir después qué más automatizar.
Con el POD digitalizado y la trazabilidad de cada hito, recuperas la prueba de entrega firmada y geolocalizada en segundos, sin buscar papeles. Eso resuelve la mayoría de reclamaciones sin discusión.
Depende de cuántos procesos automatices, del volumen de envíos y de tu software actual. La mayoría de proyectos se amortizan en pocos meses solo con las horas de tráfico liberadas y las reentregas y penalizaciones evitadas. Te damos presupuesto cerrado tras la auditoría gratuita.
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